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El cine en el camino de la ficción. Búsqueda de un lenguaje, génesis de una Industria (1900-1910) Méliès.

Quedamos entonces en el momento en el que el cine registraba la realidad, lo novedoso era en ese momento, el aparato por sí mismo, el medio que permitía poder registrar las imágenes en movimiento.

El cine carecía de imaginación, de pimienta, se necesitaba entender que más allá del movimiento los espectadores estaban ávidos de historias, de diversión.

A la primera función brindada por los Hermanos Lumière concurre un invitado especial, que será de gran importancia en el futuro: Georges Méliès, hijo de un fabricante de zapatos, mago e ilusionista y director del teatro Houdini de Paris. Terminada la primera función, Méliès intenta comprar aquel aparato pero se encuentra con la negativa de los hermanos aludiendo que el cinematógrafo no poseía futuro comercial. Llega a sus oídos que un invento similar se encuentra en venta en Londres, lo compra y comienza a proyectar diferentes cintas en su teatro. Sin embargo, Méliès no se conforma con la mera exhibición y compra película no perforada para realizar sus propias películas. Comienza a trabajar de la misma manera que sus antecesores, registrando la realidad que lo rodea.

En el transcurso de 1896, por mera casualidad, Méliès descubre un hecho que cambiará la historia del cine como lo conocían hasta el momento. Frente a la plaza Opera, se encontraba realizando una filmación al estilo Lumière cuando su cámara se atasca. Luego de reparar el artefacto sigue adelante con el rodaje. Más tarde, cuando realiza la proyección observa, con gran sorpresa, que dónde pasaban unos hombres abruptamente aparecen unas mujeres y que un bus se convierte en una carroza fúnebre.

Había descubierto el primer trucaje en el cine (debido al paso de manivela, que permite sustituir una imagen por otra, base del cine de animación y de los trucajes por sustitución). A partir de ese momento, toda su producción se aboca a realizar films llenos de fantasía y magia, despertando el interés de los ingenuos espectadores del "cine registro".

Méliès descubre casi todos los trucajes que son patrimonio del cine moderno: maquetas, desapariciones, apariciones, objetos que se mueven solos, personajes voladores, encadenados, fundidos, fotogramas coloreados a mano... sin embargo, el trucaje es para Méliès un fin en sí mismo y no un medio como lo es en la actualidad.

En el jardín de su finca, Méliès construye su estudio (17 m x 7), con una pared de vidrio para aprovechar la luz solar. En 1905 le instala energía eléctrica. Entre 1896 y 1913 rueda alrededor de 500 películas. En su amplio patrimonio encontramos también films publicitarios.

Sus creaciones son fruto del encuentro de dos técnicas distintas: la del fotógrafo y del ilusionista. Sin embargo, no comprende todavía el arte del montaje, sigue trabajando como lo hacían los hermanos Lumière: la cámara en un trípode para registrar sus fantasías de un modo "teatral". No comprende la continuidad. Sus films se presentan como sucesiones de planos, uno tras otro. La gesticulación de los actores, ante la ausencia de los primeros planos, es exagerada.

Algunas compañías americanas comienzan a obtener reproducciones ilegales de sus cintas, por lo que para hacer respetar sus derechos, abrió en 1903 una sucursal de su productora Star film, en Nueva York, bajo el mando de su hermano Gastón.

A partir de 1899 con el film "La Cenicienta" Méliès comienza a trabajar en lo que hoy conocemos como súper producciones, lo que lo lleva al desastre financiero.

Finalmente hacia 1906 su empresa artesanal no puede competir con las poderosas sociedades europeas o americanas, por lo que en 1911 acepta la ayuda económica de su competidor Pathé otorgando como garantía su Teatro y su Estudio.

No se supo más del ilusionista hasta 1928, cuándo un periodista lo encuentra vendiendo golosinas y juguetes en una estación. Comienzan a homenajearlo y a reconocer su gran aporte al cine, sin embargo no resuelve sus problemas económicos y sigue trabajando en su puesto. Fallece en 1938, víctima del cáncer.

Debemos agradecerle la magia a Méliès, ya que sin su aporte, en cine no sería lo que es hoy en día.

Bibliografía consultada: Historia del cine, Román Gubern.

The Vanishing Lady, 1896




Le Cauchemar, 1896



The Conjuror, 1899



Cenicienta, 1899



Viaje a la luna, 1902




The Monster, 1903


Le Diable Noir
, 1905



Le Locataire Diabolique, 1909



Toma esta última peli de Inspiración! Regina Espektor





2 comentarios:

  1. Que grande este Melies, un genio pero me entristecio como termino su vida de cineasta y mago ilusionista.
    Al final el capitalismo nos arruina a todos... pobre Melies

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  2. Genial Méliès, me encanta.
    Cambió al cine tal como se lo conocía y dio el pie para que se convierta en un medio de expresión único.


    Kalijman.-

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